Me voy a dormir, pero hace tanto bochorno por Barcelona y alrededores que no hay manera.
Subo la persiana para que pase aire, pero el calor sigue igual de agobiante, y encima entra la luz de la calle que lo empeora todo.
Ahora abro la puerta para que circule el viento, pero éste debe tener órdenes de estarse quieto, y sólo consigo escuchar los ronquidos que provoca la apnea de mi madre...
Las horas van pasando y yo sin pegar ojo. Por suerte me viene a la mente que el sueño mejora si tienes la cabeza orientada hacía el Norte, (por un tema del campo magnético o algo por el estilo) y empiezo a rotar la cama hasta que creo estar bien encarado. Pasado un buen rato parece que los ojos se me van cerrando, por fin lo he conseguido...,
Pero entonces empiezo ha notar el zumbido de un mosquito, que va rondando cerca de mi cabeza. Enciendo la lámpara y veo al insecto en el techo, riéndose de mi. Cojo la almohada y le intento aporrear, pero el bicho vuela sobre el armario. Subo a una silla y cuando lo localizo se desplaza antes que le golpeé. Me doy por vencido, apago la luz y le digo que si me quiere picar que lo haga, no pienso resistirme, y el descarado me deja la cara marcada, pero ya me da igual porque una vez saciada su sed, se despide de mi y me deja dormir tranquilo...
De repente suena el despertador, jolín, tengo que ir a trabajar, y digo en voz alta:“ me cagún tó ” , pero por dentro tengo la sensación que todo esto debe ser un complot...